LOS VINCULOS AMOROSOS FINA SANZ PDF

Fina labora en Espaa y Amrica Latina. Ha sido formadora de formador s y trabaja con grupos de mujeres, grupos de hombres y grupos mixtos. Ha publicado Psicoerotismo femenino y masculino, y Los vnculos amorosos ambos en la editorial Kairos. Este artculo fue incluido originalmente en la revista Archivos Hispanoamericanos de Sexologa, Vol. Todas las personas necesitamos amar, ser amadas, sentir y expresar nuestra capacidad amorosa, vincularnos, sentir conexin con las personas y las cosas, y reconocimiento.

Author:Zura Faegal
Country:Greece
Language:English (Spanish)
Genre:Spiritual
Published (Last):8 August 2018
Pages:40
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Fina labora en Espaa y Amrica Latina. Ha sido formadora de formador s y trabaja con grupos de mujeres, grupos de hombres y grupos mixtos. Ha publicado Psicoerotismo femenino y masculino, y Los vnculos amorosos ambos en la editorial Kairos. Este artculo fue incluido originalmente en la revista Archivos Hispanoamericanos de Sexologa, Vol.

Todas las personas necesitamos amar, ser amadas, sentir y expresar nuestra capacidad amorosa, vincularnos, sentir conexin con las personas y las cosas, y reconocimiento. El amor es una experiencia vital del ser humano, existencial, que se experimenta como algo transcendente que parece abarcar ms all de los lmites de lo concreto y ponernos en comunicacin con el cosmos.

La experiencia amorosa toma muchas formas y se manifiesta como un conjunto de vivencias en el que interaccionan el sentir, el pensar y el actuar. Pero si bien la experiencia amorosa es universal, la forma concreta en que se estructura y manifiesta el vnculo amoroso est muy determinada por lo social. Cada cultura, cada sociedad, cada perodo histrico marca unas pautas comportamentales.

En ese sentido nuestra sociedad occidental y patriarcal tiene tambin las suyas. Cada sociedad educa en funcin de unos valores que a su vez reproducen y mantienen el orden social establecido, y ese proceso de socializacin es efectivo porque la interiorizacin de dichos valores es fundamentalmente inconsciente, emocional y sensitiva, configurndose durante los primeros aos de vida y mantenindose a lo largo de esta por la influencia de los diferentes agentes socializadores, aunque queden matizados por otros que desde una dimensin racional la persona va adquiriendo a lo largo de su vida.

Lo que llamamos amor en nuestra sociedad, que constituye la base de la estructura de pareja, es una clave para entender muchos de los conflictos intrapsquicos y relacionales, y para comprender cmo se desarrollan procesos de opresin o libertad personal.

Cmo nos situamos en el proceso amoroso y cmo estructuramos el vnculo, est en buena parte determinado por lo social. Hombres y mujeres hemos aprendido a amar de distinta forma, porque formamos parte de dos subculturas, masculina y femenina, con valores, roles y actitudes diferentes, dicotomizados y escindidos, lo cual dificulta nuestra comunicacin y nos genera conflictos psquicos, sexuales e incluso fsicos, a pesar de que ambos, mujeres y varones buscamos lo mismo desde diferentes caminos sin entender ni comprender por dnde caminamos.

Desde el trabajo psicoteraputico y sexolgico acompao a las personas a tomar conciencia de en qu momento estn y por dnde desean seguir, qu de lo aprendido les va bien y les sirve para su desarrollo y qu cosas quieren cambiar en su vida.

Pero el trabajo teraputico es un trabajo reparador del dao, del dolor, de la incomprensin de los procesos, que tiene poco sentido si a la vez no se trabaja desde la prevencin de los conflictos, de los cambios de actitudes, valores, roles, es decir, si no se cuestiona la estructura de las relaciones sociales que generan los conflictos. Como ya expuse en el libro Psicoerotismo femenino y masculino Sanz, F. Esa divisin que se produce puede tambin observarse en el tema del amor y los vnculos.

Pero, el cmo nos situamos en ese proceso y cmo lo manejamos est muy influenciado no solo por la propia historia personal sino tambin por la pertenencia a la subcultura femenina o masculina, o la incorporacin de los valores socializados de genero.

Aunque las diferencias entre hombres y mujeres se aprecian en diferentes terrenos -la forma de seducir, qu aspectos nos seducen, en la disponibilidad para el enamoramiento y el compromiso, en las rupturas amorosas, en los guiones de vida Las mujeres aprenden a amar para y desde la fusin y los hombres para y desde la separacin.

Fusin F y separacin S son dos conceptos que ayudan a comprender muchos otros aspectos que intervienen en el proceso amoroso: el espacio personal EP , la distancia, el enamoramiento, el miedo al compromiso, el guin de vida, etc. Son dos experiencias de placer que, sin embargo, pueden convertirse en dolorosas cuando estn escindidas en vez de estar integradas.

La vivencia fusional F se experimenta a travs de la unin fsica o simblica. Cuando en ese contacto hay entrega confiada a lo amado y la persona se siente acogida, esto produce un enorme placer, bienestar y sensacin de completud, se produce, entonces, una cierta prdida de los lmites corporales, de disolucin del yo y prdida de identidad. Muchos de nuestros comportamientos a lo largo de todo nuestro proceso evolutivo parecen buscar, entre otras cosas, ese deseo de fusionalidad que seguramente se remonta a la experiencia intrauterina de unin con la madre.

Un beso, un abrazo, una caricia, una mirada de aceptacin, pueden responder tambin al deseo de fusionalidad. Y ese nexo sutil de unin o contacto puede vivirse con las personas, y tambin con los animales o con la naturaleza.

La vivencia de separacin S se experimenta como lo opuesto: es la sensacin de individualidad, de contacto con el yo; se marca el lmite, la diferencia con lo otro. Aunque al nacer se produce una separacin fsica, no existe todava una conciencia de mismidad, por lo tanto, lo que decimos vivir la separacin S es un proceso psquico de construccin de la propia identidad que se va adquiriendo posteriormente.

Estos procesos, F y S, se complementan, interaccionan y equilibran, favoreciendo cada uno su opuesto. Imaginemos un abrazo muy ntimo, profundo, con una total entrega por ambas parte F. Cuando ese deseo se satisface, la persona se siente como nutrida y puede separarse, despedirse, conectar consigo misma para integrar la experiencia de bienestar que ha tenido y eso le permite sentir tambin el placer en su propio cuerpo, en soledad S.

Pero qu ocurrira si la persona desea abrazar y nunca lo consigue, o aunque abrace, la otra persona no est verdaderamente entregada? Al no satisfacer esa necesidad la persona queda permanentemente carenciada, sin poder establecer el contacto que necesita y por lo tanto sin poder estar tampoco bien consigo misma porque no logra cerrar esa necesidad.

Ambas experiencias, F y S, son fundamentales en el equilibrio psicolgico del ser humano. La F produce sensacin de pertenencia, de formar parte de algo, produce una sensacin de proteccin, de seguridad.

La S produce sensacin de autonoma y el placer de conocer los propios lmites. Esto puede verse a lo largo del proceso evolutivo, en cada momento -vg. Ese contacto de la mano puede ser vivido como protector cuando se desea, o como opresor cuando no se le permite soltarse; por otra parte, la sensacin que se experimenta de autonoma y libertad cuando se suelta la mano podra ser vivido negativamente como abandonismo si fuera ms all de la propia necesidad en un momento concreto.

La infancia es un perodo ms fusional que la adolescencia, que es un perodo donde existe mucha necesidad de experimentar la separacin, la bsqueda de la propia identidad. Este ritmo individual nos es prcticamente desconocido, con lo que tampoco lo entendemos a nivel relacional.

Muchos de nuestros miedos a amar estn relacionados con esos dos conceptos. Retomando lo que deca al principio de este artculo: a las mujeres se les ensea a amar para la fusin y a los varones para la separacin, que se identifica respectivamente con lo femenino y lo masculino polarizado.

La mujer aprende como un valor importante del rol femenino a cuidar, a darse a los dems, a la entrega. Es como si ella careciese de un espacio personal propio con un valor en s misma, o como si su valor estuviera en relacin con el reconocimiento del otro, que llenase as su vaco o su falta de valor. Se interioriza la desvalorizacin social de la mujer en una desvalorizacin de s misma o falta de autoestima.

Es interesante resaltar el hecho de cmo en cualquier grupo de autoconocimiento para mujeres, al margen del reconocimiento profesional que tengan y su autonoma econmica, uno de los temas que se trabaja sistemticamente es la autoestima.

Si bien el reconocimiento laboral ha adquirido importancia en la recuperacin del espacio social de las mujeres, posiblemente lo que contina en primer plano es la importancia de los vnculos: amar y ser amada es algo fundamental en la vida de las mujeres. Uno de los ejemplos de fusionalidad puede observarse en el final de los cuentos que tradicionalmente son para nias y que son interiorizados como guin o proyecto de vida. El Y se casaron y fueron felices por siempre La fantasa es que para llegar ah pueden ocurrir muchas cosas antes es la historia donde se da toda una serie de emociones, conflictos, etc.

Es la fantasa de la fusin: se mantendr as eternamente, como en un estado inamovible de felicidad conjunta. Esos valores femeninos se reproducen en las fotonovelas, telenovelas o las revistas llamadas del corazn que mantienen la tensin y la atencin en el mundo de los sentimientos de la vida cotidiana -enamoramientos, desamores, estructura de vnculos afectivos, dinmica de estos, rupturas Por el contrario, los cuentos e historias dedicadas tradicionalmente a desarrollar los valores masculinos giran en torno a hroes solitarios cuyo objetivo en la vida es la tarea o el trabajo que tienen que realizar.

En las historias para chicas el tema fundamental es el vnculo con las otras personas y especialmente con la posible pareja amorosa; en las historias para chicos lo importante es la tarea, vencer al enemigo, defenderse de los otros.

Aparecen eventualmente algunos compaeros de viaje, de trabajo; puede incluso aparecer y acompaar alguna mujer, pero realmente el vnculo amoroso no se establece con la pareja, sino con la tarea en donde ha de: defenderse de, matar a, proteger a Uno de los elementos erticos femeninos es el te quiero y el final feliz F.

En el caso de los valores masculinos lo excitante es la pelea, la batalla. Ah donde se marca claramente la diferenciacin con lo otro S. Lo importante es la aventura, donde se conecta con el riesgo personal en la lucha contra los dems. Superman, el guerrero del antifaz o los comics de superhombres tienen centrado todo su inters en su importante tarea. Bien sea prototipos de varones duros -Rambo, Agente o ms vulnerables -El Fugitivoesos personajes masculinos tienen puesta su atencin en la aventura, en la continuacin de la misma, y no en el final feliz con la fusin amorosa, que podra suponer el final de los conflictos.

Podra decirse que esta polarizacin en lo masculino y lo femenino a que hago referencia, actualmente no es tan drstica. Actualmente hay una mayor movilidad de roles. A raz de todo el movimiento de mujeres se ha replanteado la estructura de roles, y tambin desde algunos sectores de varones que buscan situarse como hombres a partir de nuevos parmetros de su masculinidad. Encontramos hombres que estn desarrollando e integrando los valores femeninos -ternura, la vulnerabilidad, importancia de la escucha y del mundo de los sentimientos-, y mujeres que desarrollan los masculinos, importancia del reconocimiento social y profesional, la dureza o la agresividad.

Pero si bien es verdad que aparentemente las cosas estn cambiando, una cosa es la apariencia, lo que se muestra, lo superficial, y otra es que ms all de las formas aparentes continan transmitindose valores y roles tradicionales, profunda y sutilmente, y estos funcionan como un mandato social. Hoy en da las mujeres -adolescentes, jvenes- tienen ms iniciativa sexual, mayor nmero de relaciones sexuales que hace aos. Pero podramos preguntarnos mantienen las relaciones que desean o bajo nuevas formas vuelven a hacer lo que creen que el varn espera de ellas para ser amadas y consideradas?

El tipo de acercamiento sexual responde a la ertica femenina o masculina? Sanz, F. Veamos un ejemplo acerca de cmo se educa en los valores a nias y nios para que reproduzcan roles determinados. Las nias pueden imaginarse ser queridas porque cuidan, nutren y se entregan a los dems. O bien porque identificndose a muecas -modelo, bellas y de hermosos trajes-, pueden ser objeto de deseo.

En el caso de los chicos existe todo un arsenal de sofisticadas armas de matar, superhombres con los que identificarse y toda una gama de enemigos con los que establecer la guerra.

Cuando no, el vnculo se establece con seres no humanos -monstruos, robots-, u objetos -coches, gras, aviones. El ordenador es una de las nuevas mquinas con las que actualmente se vinculan y que favorecen a travs de los videojuegos en algunos casos, la reproduccin de los valores masculinos. Estos comportamientos, actitudes y valores que aprendemos desde las primeras edades tienden a constituir a lo largo de nuestra vida un guin afectivo o proyecto de vida, desarrollando unos vnculos afectivos y una manera situarse en las relaciones.

Esas relaciones configuran en nuestro imaginario los primeros vnculos amorosos. Segn las identificaciones que hacemos y nuestras historias y modelos comportamentales preferidos creemos que debemos ser valientes, sumisas, juguetones, desconfiados, etc. Cuando no nos percibimos desde nuestra multiplicidad de aspectos y reproducimos roles estancados, estos se convierten en una rgida armadura de la que no podemos salir. Esto genera no solo problemas personales sino un juego sutil de chantajes afectivos en las relaciones en las que, de alguna manera, las personas implicadas conocen esa estructura de roles y saben cmo incidir en la otra quedando enganchadas ambas.

En la consulta clnica -psicoterapia, sexologa-, y en los grupos, podemos darnos cuenta de cmo hemos aprendido a amar, a vincularnos; qu de lo aprendido nos va bien en nuestra vida y qu queremos cambiar de nuestro guin. Es un proceso de tomar conciencia de aquello que aprendimos emocionalmente a travs de mensajes verbales, corporales, antes incluso de hablar y por supuesto antes de desarrollar nuestro pensamiento racional. Aquello que incorporamos desde la familia, la escuela y los agentes sociales.

El proceso psicoteraputico es la mirada al presente buscando las races del pasado para poder, a lo largo de un tiempo, decir adis a lo que fue y poder construir nuevos modelos de vida y de vnculos entre las personas. Pero poco se consigue si a la vez esos agentes socializadores continan, desarrollando modelos de relacin dependientes y opresivos.

Aprender a amar, a vincularse desde la autonoma individual es el reto que creo que tenemos que abordar como profesionales de la Salud y la Educacin, pero tambin como personas que queremos replanteamos otra forma de amar desde nuestras propias vidas. Bibliografa Sanz, F. Los vnculos amorosos. Amar desde la identidad en la Terapia de Reencuentro. Barcelona, Kairs. Psicoerotismo femenino y masculino.

Para unas relaciones placenteras, autnomas y justas. En: C. Caruncho y P. Mayobre Coord. O reto do presente: Feminismo, Ecoloxia, Pacifismo pp.

CSE 646-206 PDF

Los vínculos amorosos: Amar desde la identidad en la terapia de reencuentro

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